Error 1: No preparar el suelo correctamente
La base es lo más importante. Si el soporte tiene desniveles, humedad o restos de obra, el parquet no se asienta bien y los problemas aparecen pronto: crujidos, huecos entre lamas, bordes levantados. La preparación del soporte no es un trámite, es lo que garantiza que el trabajo dure.
Error 2: Elegir el material solo por precio
Un parquet barato puede parecer una buena opción hasta que se desgasta en dos años o no admite un lijado de restauración. Elegir bien el material según el uso real de cada estancia — tránsito, luz, humedad ambiental — es una inversión que se amortiza con creces.
Error 3: No dejar juntas de dilatación
La madera se dilata y contrae con la temperatura y la humedad. Sin juntas perimetrales suficientes (entre 8 y 12 mm según el caso), el suelo se arquea en verano o con la calefacción encendida. Es uno de los errores más frecuentes y uno de los más difíciles de corregir sin levantar el suelo.
Error 4: Usar bases de baja calidad
La lámina aislante no es donde hay que ahorrar. Una base de mala calidad transmite ruido al caminar, no aísla del frío y puede dejar pasar humedad de subida. El resultado: un suelo que suena hueco y que puede deteriorarse desde abajo sin que se note hasta que ya es tarde.
Error 5: No controlar la humedad del soporte
En obra nueva el hormigón tarda semanas en alcanzar la humedad de equilibrio. Instalar parquet antes de tiempo provoca hinchamiento, ondulaciones y pérdida de planeidad. Medimos siempre la humedad antes de empezar — es un paso que no se puede saltar.
Error 6: Mala ejecución en remates y acabados
Rodapiés mal pegados, perfiles de transición torcidos, encuentros rematados con masilla donde debería haber un corte limpio. Los acabados son lo último que se hace pero lo primero que se ve. Una instalación técnicamente correcta puede quedar mal si los remates no están bien ejecutados.
Error 7: No contar con profesionales especializados
La instalación de parquet requiere experiencia en cada fase: lectura del soporte, aclimatación del material, colocación precisa y acabados de calidad. Una instalación mal ejecutada es difícil de reparar sin levantar todo el suelo. La diferencia entre hacerlo bien o mal no siempre se ve al terminar la obra — se ve a los seis meses.
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